En la canción de Cri Cri, uno de los cochinitos sueña con navegar. Desde el muelle mira el bote con el que remará hasta internarse en altamar. Emocionado da el paso y apoya una pata sobre la cubierta tambaleante. Respira y da un salto. El bote se despega del muelle y el cochinito cae al agua. La oscuridad lo invade y poco a apoco la negrura del agua se disipa en burbujas. No tiene tiempo para reflexionar en su caída. El movimiento se repite en la vigilia y el cochinito se descubre llorando al haber caído de la cama. Llora envuelto en la oscuridad, despojado del sueño.